Las cifras de muertes por accidentes de trabajo en América Latina son alarmantes. Un trabajador o trabajadora muere cada dos minutos mientras realiza su labor. Es un total aproximado de 240 mil personas al año, sin contar las muertes por enfermedades profesionales. Así lo ha señalado Víctor Báez Mosqueira, Secretario General de
Entre los más afectados por esta situación, como casi siempre, son los más débiles, la población infantil y las mujeres.
El movimiento sindical debe estar alerta. Eso porque los empleadores quieren largar en manos de los trabajadores el cuidado propio. Sin embargo, para ahorrar dinero ellos no otorgan los medios de protección en las diferentes actividades que son realizadas. Además, cuando hay un accidente de trabajo que no resulta en muerte, todo es contabilizado en términos monetarios. En esa lógica sádica, un dedo o una pierna, se cuentan en pesos, reales o dólares y la seguridad social siempre paga la cuenta al final.
Pero la vida no tiene precio, así como no tiene precio un órgano humano. Afortunadamente, en ese momento hay una Estrategia Iberoamericana de Salud y Seguridad en el Trabajo (EISST). Como el nombre indica, ella es valida para América Latina, el Caribe más España y Portugal. Ese documento fue aprobado por los jefes de Estado y de Gobierno en